Equipos de Protección Individual

Top 12 consejos sobre como mantener en buen estado los EPIs

01 de

julio

de 2020

Un Equipo de Protección Individual (EPI)  se define como cualquier equipo destinado a ser llevado o sujetado por el trabajador para que le proteja de los riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud. Por tanto engloba todos aquellos dispositivos, materiales o medios de seguridad laboral que debe utilizar un empleado durante su trabajo para protegerse de dichos posibles riesgos.

Los EPIs están regulados por la ley 31/1995, de Prevención de Riesgos laborales, la cual obliga al empresario a identificar y evaluar los riesgos de cada puesto de trabajo y proveer a sus empleados de los EPIs necesarios, los cuales deben encontrarse siempre  en un estado de mantenimiento óptimo para poder cumplir eficazmente su labor de protección.

 

A lo largo de este artículo vamos a hablar de la importancia del mantenimiento de los EPIs, ofreciendo una serie de claves y recomendaciones para identificar defectos y problemas y garantizar su perfecto estado y  buen funcionamiento.

 

Las claves del mantenimiento de los EPIs

 

Todos, tanto trabajadores como empresarios, deseamos que los EPIs se mantengan durante mucho tiempo en buen estado y, sobre todo, que cumplan su función de protección y prevención de riesgos con el fin de eliminar o minimizar los accidentes laborales.

 

En la práctica, para lograr el buen funcionamiento y una larga duración de los EPIs, es necesario combinar una serie de factores: evitar errores comunes, tomarse muy en serio las medidas de mantenimiento necesarias, revisar los equipos constantemente y de la forma adecuada y formar al personal en su correcto uso.  

 

A continuación, pasamos a desarrollar un poco más cada uno de estos factores clave:

 

Los 3 errores a evitar con los EPIs

 

  1. Nunca se debe permitir a los empleados colocar los EPIs sobre la superficie de trabajo, ya que se pueden ensuciar y dañar muy fácilmente, perdiendo su eficacia.

  2. Tampoco es recomendable que sean los propios empleados los que se encarguen de la limpieza de los uniformes de trabajo u otros EPIs en casa, especialmente si no disponen de la formación adecuada.
    El uso de detergentes no adecuados puede llegar a estropear los tejidos y, en algunos casos, las prendas pueden estar contaminadas con bacterias, productos y/o agente nocivos y llegar a afectar a los familiares.
    Lo mejor es que sea la propia empresa la que se encargue de la limpieza de los uniformes. De esta manera se garantiza una higiene correcta y se asegura el mantenimiento de su estado y características durante más tiempo.

  3. En ningún caso se debe consentir que los empleados reparen sus propios EPIs, salvo que estemos seguros de que tienen la formación, experiencia y competencias necesarias.


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Las 3 medidas básicas de mantenimiento de los EPIs

 

  1. Proporcionar cajas o estuches adecuados para que los empleados puedan guardar y proteger sus equipos, evitando ciertos daños que pueden ser perfectamente evitables.

  2. Es muy importante habilitar un espacio específico y restringido para guardar las EPIs. Mantener a buen resguardo los equipos de protección es vital para conservarlos en el tiempo. Solo el buen cuidado, y correcto uso, garantizan que los EPIs de una empresa van a ser seguros.
    Lo mejor es guardar los EPIs en un lugar especial de la empresa, especialmente diseñado para ello, y no en las propias taquillas de los empleados, donde es fácil que sufran rasguños u otros daños.

  3. Idealmente, se deberían limpiar las EPIs justo después de su uso, ya que es más fácil quitar las manchas y la suciedad reciente y se evita que el polvo pueda acumularse y erosionar los tejidos.



Revisión de los EPIs: 4 aspectos clave

 

  1. Seguir siempre la indicaciones del fabricante del EPI en lo que respecta a las revisiones necesarias y la periodicidad adecuada.

  2. La revisión debe ser realizada siempre por un profesional competente.

  3. La revisión frecuente y periódica del material textil es fundamental para que siga garantizando la seguridad del trabajador. Hay que tener en cuenta que materiales muy usados en uniformes EPIs como la poliamida, el poliéster o las aramidas  pueden ir perdiendo eficacia con el paso del tiempo o si el material se encuentra roto o deteriorado. 

  4. Las pequeñas reparaciones solo deben realizarse cuando el daño sea menor, un roto pequeño en un forro polar por ejemplo. Sin embargo, cuando el daño o incluso el desgaste se produce un elemento básico de prevención, como pueden ser cascos, guantes, gafas, etc. lo más seguro y recomendable es sustituir el EPI y no intentar repararlo, ya que probablemente la pérdida de eficacia y seguridad es inevitable.

 

 

Formación de los empleados en el uso de EPIs: 2 aspectos fundamentales



  1. Para poder mantener y usar correctamente los equipos de protección individual, es totalmente indispensable que los empleados reciban formación adecuada.

  2. Dicha formación debe ser concreta, específica del tipo de EPI que el empleado vaya a utilizar y adecuada sus conocimientos y experiencia.

 

Los EPIs son un elemento esencial en toda estrategia de control de riesgo laboral. Pero para que sean realmente eficaces deben estar incluidos dentro de un programa integral que abarque aspectos tan diversos como: evaluación completa de los peligros inherentes y potenciales al lugar de trabajo, operaciones de detección de errores o defectos y de mantenimiento necesarios y formación en su uso correcto a todos los empleados.

 

Por otro lado, hay que tener en cuenta que los EPIS están pensados para  utilizarse cuando existan riesgos para la seguridad o salud de los trabajadores que no puedan evitarse con otros medios o procedimientos de protección colectiva. Es decir, los EPIs deben considerarse un elemento más a sumar en la protección de los empleados, sin obviar que seguramente no es la única medida posible.

 

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